Precalentamos el horno a 160ºC y lavamos las patatas de guarnición, las pelamos y cortamos en rodajas de 3mm de grosor.
Pelamos la cebolla y la cortamos en finas tiras.
Colocamos las patatas y la cebolla en la bandeja del horno, distribuyendolas de forma que se amontonen pero en pocas capas.
Pelamos el ajo, lo rallamos y lo añadimos a un bol en que el lo mezclamos con 4 cucharadas de aceite, la pimienta negra, la sal y las hierbas que hayamos escogido.
Mezclamos bien todo y después lo esparcimos por encima de las patatas, moviéndolas bien para que se impregnen por completo.
Cubrimos con papel de aluminio la bandeja y la introducimos en el horno a media altura durante 1 hora.
Pasada la hora vierte un poco de vino blanco sobre las patatas, después vuelve a hornearlas, esta vez sin el papel de aluminio, durante 15-20 minutos a 180ºC.
Después de esto, ya están doraditas y listas para ponerlas junto al plato principal.